Por sus poderes medicinales, se recomienda el uso de la arcilla medicinal como una alternativa terapéutica al alcance de todos para curar quemaduras, zonas inflamadas y otras dolencias debido a sus efectos desintoxicantes, antiinflamatorias y cicatrizantes.

Para la gerente de Medicina Complementaria de EsSalud, Dra. Martha Villar, la arcilla medicinal es considerada uno de los remedios naturales más antiguos, capaz de curar un gran número de afecciones sin ocasionar efectos secundarios para la salud.

 

DESINTOXICA EL CUERPO

“La arcilla medicinal es regalo de la naturaleza porque absorbe las radiaciones nocivas, destruye células enfermas, desintoxica el cuerpo, reduce la inflamación y tiene efectos calmantes y refrescantes es, en sí, un remedio completo y eficaz”, dijo.

También conocida como geoterapia, este tratamiento consiste en el uso de tierra como práctica medicinal que aporta al organismo una fuente de minerales beneficiosos para el ser humano. Su aplicación puede darse de forma interna y externa de acuerdo a indicación médica.

BENEFICIOS

La especialista explicó que por su color existen varios tipos de arcillas, con diferentes beneficios: depurativos, antiinflamatorios, analgésicos, desintoxicantes, que incluso puede utilizarse para tratamientos de belleza por sus efectos en la piel (cutis, envejecimiento, celulitis, etc.). 

QUEMADURAS

En el caso especial de su aplicación para quemaduras de segundo grado, sus efectos acortan el proceso inflamatorio y disminuye los síntomas de dolor, hinchazón y ardor, práctica que, además, se viene realizando el hospital Alberto Sabogal de EsSalud, desde hace más de 10 años, con resultados exitosos.

 

PREPARACIÓN

Debemos evitar utensilios de metal y plástico. Usaremos recipientes y espátulas de materiales como cristal, madera y cerámica.

Echamos en un recipiente agua mineral, si es posible, vamos espolvoreando la arcilla hasta cubrir toda el agua. Movemos todo bien y dejamos reposar la mezcla de 5 a 10 minutos.

Dependiendo de para que queramos la arcilla la necesitaremos con una consistencia más líquida o más sólida, podremos graduarla gracias a la mayor o menor concentración de agua. Cuando queramos una consistencia un poquito más liquida simplemente moveremos con una cucharita al mismo tiempo que añadimos la arcilla.

Si después del tratamiento queda un poco de arcilla por usar, le añadimos agua hasta cubrirla y la tapamos con una gasita o paño de algodón, podremos dejarla al sol para así renovar su energía.

TEMPERATURA

Podremos usar la arcilla tanto fría como caliente (pero no demasiado ya que perjudicaría a la composición).

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