El policía Jhony Alfredo Cáceres Gonzales murió acribillado en Madre de Dios. Entregó su vida por salvar a su compañero, pero ni ese acto fue suficiente para impedir que su féretro fuera trasladado sobre la parrilla de un taxi.

En una funeraria de la sexta cuadra de la calle Peral (Cercado), ayer a primera hora, la familia del suboficial esperaba entristecida la llegada de su ser querido. Grande fue su sorpresa al ver cómo el féretro que contenía sus restos mortales era descendido de un taxi como si se tratara de una encomienda.

El conductor del automóvil de placa X3T-377, Wilbert Huarcaya, terminaría confesando que el cuerpo fue trasladado en esas condiciones desde Puerto Maldonado hasta Arequipa. Así ocurre cuando se trata “de una ruta larga”, justificó.

La indignación de la familia no se hizo esperar. Lamentaron que 28 años al servicio de la Policía Nacional concluyeran de esta manera.

“Siento indignación con la Policía. Lo han transportado en una parrilla durante 14 horas de viaje”, reclamó con la voz quebrada la esposa de Cáceres, Blanca Rodríguez Portales.

El jefe policial de la Macro Región Sur, general PNP Walter Ortíz Acosta, no pudo evadir los cuestionamientos.

Dijo estar indignado y anunció que tal negligencia será investigada por Inspectoría de la Policía.

“¿Cómo el cadáver de un policía muerto en acto de servicio puede venir en una tolva?”, dijo mortificado tras anunciar que se aplicarán sanciones.

Las primeras responsabilidades apuntan a los encargados delServicio Funerario (Serfun) de la Policía en Madre de Dios, quienes habrían decidido enviar el cadáver del policía caído en un taxi porque no habían vuelos.

“Estamos indignados todos por esto”, prosiguió Ortíz, quien explicó que el traslado debió hacerse a bordo de una carroza funeraria.

 

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