El oído del perro es un canal vertical profundo que, combinado con la humedad y la falta de ventilación (especialmente en razas con orejas caídas), lo hace propenso a infecciones y otitis. Si tu perro sacude mucho la cabeza o se rasca, es hora de actuar. Aprende la técnica de limpieza correcta y las señales de alerta.
El canal auditivo de un perro tiene forma de «L», lo que significa que la suciedad y la humedad pueden quedar atrapadas fácilmente, creando el ambiente perfecto para el crecimiento de bacterias y hongos (otitis). La limpieza regular y correcta es la principal medida preventiva.
Señales de que tu perro tiene un problema de oído:
- Sacudidas frecuentes de cabeza.
- Rascado excesivo de la oreja con la pata.
- Olor desagradable o fuerte en el oído.
- Enrojecimiento, hinchazón o secreción (cera oscura, pus) en el conducto.
- Sensibilidad o dolor al tocar la oreja.
Cómo limpiar las orejas de tu perro (La técnica correcta):
- Reúne los materiales: Necesitas un limpiador de oídos de pH neutro recomendado por tu veterinario (nunca uses alcohol o vinagre), bolitas de algodón o gasas (no hisopos o cotonetes).
- Aplica el limpiador: Sostén la oreja con una mano y llena el conducto auditivo con la solución limpiadora. No tengas miedo; está diseñado para no dañar el tímpano.
- Masajea: Masajea suavemente la base de la oreja (la parte cartilaginosa) durante 20 a 30 segundos. Escucharás un sonido húmedo, lo que indica que el líquido está rompiendo la cera y los desechos.
- Permite la sacudida: Apártate y permite que tu perro sacuda la cabeza. Esto expulsará el líquido y los desechos disueltos del canal.
- Limpia el pabellón: Utiliza las bolitas de algodón o gasas para limpiar la suciedad visible en el pabellón de la oreja y la entrada del conducto. Nunca insertes un hisopo en el canal, ya que solo empujará la suciedad hacia adentro y podría dañar el tímpano.
Frecuencia: Para la mayoría de los perros, una limpieza cada dos semanas o una vez al mes es suficiente. Los perros que nadan o tienen orejas grandes y caídas (como los Beagle o Basset Hound) pueden necesitar una limpieza semanal.



