Las Naciones Unidas y diversos organismos internacionales condenaron un reciente decreto del gobierno talibán en Afganistán que reconoce implícitamente el matrimonio infantil.
La medida regula los procesos de separación y establece que las niñas casadas antes de la pubertad sólo podrán disolver la unión al alcanzar esa etapa biológica, lo que profundiza la pérdida de derechos de las mujeres en el país.
El artículo 5 de la nueva normativa estipula que, al llegar a la pubertad, la niña tiene la opción de disolver el matrimonio contraído por un pariente para ella. Sin embargo, el decreto aclara que si la niña no se opone formalmente al alcanzar dicha madurez, su silencio será interpretado legalmente como un consentimiento para la unión.
La pubertad suele ocurrir entre los 8 y los 13 años, según parámetros del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos. No obstante, el portavoz de los talibanes, Zabiullah Mujahid, declaró que la mayoría de las mujeres afganas alcanzan esa etapa entre los 15 y los 18 años.
Antes del regreso de los talibanes al poder en 2021, aproximadamente una de cada tres niñas afganas se casaba antes de cumplir los 18 años. Aunque la ley anterior fijaba la edad mínima en 15 o 16 años bajo permiso parental, la crisis económica actual ha disparado estas cifras debido a la falta de acceso a la justicia.
En Afganistán, las niñas ya tienen prohibido asistir a la escuela más allá del sexto grado y las mujeres no pueden acceder a la mayoría de los empleos.
Fereshta Abbasi, investigadora de Human Rights Watch, advirtió que estas medidas se dan en un contexto donde las mujeres perdieron el acceso a los espacios públicos. Según ONU Mujeres, estas restricciones son hoy un «pilar esencial» del funcionamiento del gobierno talibán para normalizar la exclusión.
El camino hacia la separación legal sigue siendo desigual, ya que los hombres conservan el derecho unilateral a divorciarse. Para las mujeres, el proceso es calificado como «tortuoso», incluso cuando existen denuncias de maltrato por parte de sus maridos.
Por su parte, el gobierno de Kabul rechaza las acusaciones y afirma haber salvado a miles de niñas de matrimonios forzados. Mujahid sostuvo que el nuevo decreto busca proteger a las mujeres, aunque reconoció que los matrimonios de niñas prepúberes concertados por padres o abuelos aún se consideran válidos.




