Almanzo Wilder, esposo en la vida real de la también escritora Laura Ingalls Wilder (autora del libro que inspiró a “La familia Ingalls”), nació en el seno de una familia de granjeros, junto a sus padres y cinco hermanos. Como parte de la serie de novelas autobiográficas “Little House”, Laura escribió el libro titulado “Farmer Boy” sobre la infancia de su esposo en el norte de Nueva York.
El romance entre Laura Ingalls y Almanzo Wilder es una de las historias de amor más queridas de la televisión. En la serie, vimos a una joven Melissa Gilbert enamorarse de un apuesto y algo mayor Dean Butler. Sin embargo, la realidad histórica de esta pareja en la frontera de Dakota del Sur fue mucho más compleja y controvertida para los estándares actuales: Almanzo era significativamente mayor que Laura, un detalle que la producción de Michael Landon decidió «maquillar» para evitar el rechazo del público.
¿Cuántos años se llevaban realmente y cómo fue su cortejo en la vida real?
La brecha de edad real: Un abismo de 10 años
En los libros y en la vida real, la diferencia de edad no era un simple detalle, sino un factor determinante en su dinámica.
- Los números: Almanzo James Wilder nació en 1857. Laura Elizabeth Ingalls nació en 1867. Cuando empezaron su cortejo formal, Laura tenía apenas 15 años y Almanzo ya era un hombre de 25 años.
- El impacto visual: En el siglo XIX, un hombre de 25 años era un adulto plenamente establecido, con tierras propias (su claim en De Smet), mientras que una chica de 15 era legalmente una niña, aunque en la frontera ya se la considerara en edad de trabajar y casarse.
Por qué la serie «suavizó» el romance
Cuando llegó el momento de introducir a Almanzo en la serie (Temporada 6), Michael Landon se enfrentó a un problema de percepción. Melissa Gilbert tenía solo 15 años en la vida real, mientras que Dean Butler tenía 23.
Aunque la diferencia de edad de los actores era menor que la de los personajes reales, el público veía a «la pequeña Laura» de las trenzas de repente cortejada por un hombre con barba y hombros anchos. Para que la relación fuera aceptable:
- Retrasaron el matrimonio: En la vida real, se casaron cuando Laura acababa de cumplir 18. En la serie, alargaron el cortejo para que Laura pareciera más madura.
- El primer beso: Fue un momento traumático para la producción. Melissa Gilbert estaba aterrorizada por besar a un hombre adulto, y Landon tuvo que rodar la escena con extremo cuidado para que no pareciera inapropiada.
El cortejo: Kilómetros bajo cero
En la vida real, Almanzo no conquistó a Laura con flores, sino con resistencia física. Laura trabajaba como maestra en una escuela a 20 kilómetros de su casa y odiaba estar lejos de su familia. Almanzo, decidido a cortejarla, recorrió esa distancia en trineo todos los fines de semana, enfrentándose a temperaturas de 30 grados bajo cero y tormentas de nieve cegadoras, solo para llevarla a casa dos días y volverla a traer.
Laura confesó más tarde que, al principio, no lo amaba; se sentía agradecida por no tener que estar sola en la escuela. El amor nació del respeto hacia la perseverancia de Almanzo.
Un matrimonio marcado por la tragedia
Aunque la TV nos mostró un «felices por siempre», la vida matrimonial de los Wilder fue una de las más duras de la saga:
- Enfermedad: Ambos contrajeron difteria, lo que dejó a Almanzo con una parálisis parcial de por vida (caminaba con bastón, algo que la serie no mostró del todo).
- Pérdida: Su segundo hijo murió a los pocos días de nacer, y poco después perdieron su casa en un incendio total.
- Pobreza: Tuvieron que abandonar sus tierras en Dakota y mudarse a Missouri para empezar de cero, donde finalmente prosperaron en la famosa «Rocky Ridge Farm».
Conclusión: Un amor de frontera
La diferencia de edad de 10 años era común en la frontera, donde las mujeres buscaban seguridad y los hombres necesitaban una compañera para gestionar las duras tareas del hogar. Michael Landon hizo bien en suavizarlo para la televisión, pero conocer la realidad nos permite entender que el vínculo entre Laura y Almanzo no fue un cuento de hadas, sino una sociedad de supervivencia que duró 64 años.



