Ricardo Sánchez Serra
En medio de una narrativa internacional que suele reducir el conflicto entre Rusia y Ucrania a una condena automática, el analista geopolítico argentino Christian Lamesa propone una lectura más profunda, histórica y estratégica. En esta entrevista exclusiva Lamesa recorre los antecedentes invisibilizados del conflicto, desde el golpe de Estado de 2014 contra Víktor Yanukóvich hasta la persecución cultural en el Donbáss y el incumplimiento de los Acuerdos de Minsk.
Con un enfoque provocador y documentado, cuestiona la postura de Europa, el rol de Estados Unidos, la guerra de propaganda y el intento de apropiación de activos rusos. Además, analiza el impacto del orden multipolar emergente y el papel que América Latina podría asumir si logra superar su irrelevancia geopolítica.
Autor del libro La paternidad del mal – Los cómplices de Hitler y laureado como “Educador extranjero del año” en 2025, Lamesa ofrece una mirada crítica que interpela tanto a los gobiernos como a los ciudadanos sobre los costos reales de la guerra, la manipulación mediática y el futuro de la seguridad global.
– Muchos se limitan a condenar a Rusia por la operación militar especial del 24 de febrero de 2022 en Ucrania, sin embargo, no estudian los antecedentes y hasta le restan importancia. ¿Qué hay que tomar en cuenta para tener una visión general?
Obviamente, y no solo debemos remontarnos al golpe de estado contra Víktor Yanukóvich en 2014, que esto es lo que provocó que las poblaciones de la parte oriental de Ucrania se rebelen ante esta situación, oponiéndose a un golpe de estado contra un presidente que había sido elegido de forma unánime por las regiones del país con mayor influencia cultural rusa, el sur y la parte oriental de Ucrania.
Ese golpe de Estado se hizo, con la complicidad y la instigación de Europa y de EE.UU., durante la administración Obama-Biden.
Podemos recordar a la que era, por aquel entonces, la responsable de la política exterior para asuntos europeos y euroasiáticos, Victoria Nuland, repartiendo rosquillas a los manifestantes en la plaza Maidán. La misma Nuland reconoció públicamente que EEUU había invertido 5 mil millones de dólares para que esto sucediera en Ucrania. Todo esto orquestado por los intereses que querían convertir a Ucrania en un país hostil a Rusia, un ariete para agredirla, sumándolo a la OTAN.
Incluso nos podríamos remontar más allá en el tiempo, a fines de 2004, principios de 2005, cuando le robaron las elecciones a Víktor Yanukóvich en una maniobra fraudulenta, por parte de la Corte Suprema de Ucrania, desconociendo los resultados favorables al Partido de las Regiones y llamando a una tercera vuelta electoral.
– ¿Qué le respondería a los que se aferran que se violó un principio del derecho internacional: la inviolabilidad de las fronteras y consideran que no hay más que discutir?
Sí, por supuesto que ese es un principio que es reconocido por el derecho internacional, pero también hay otros derechos, como el de la autodeterminación de los pueblos o el derecho de los pueblos a no ser perseguidos por motivos religiosos, étnicos, culturales o lingüísticos, y el pueblo del Donbáss estaba siendo perseguido y asesinado por estas razones, no solo por haberse opuesto al golpe de Estado contra Víktor Yanukóvich y querer defender su derecho a tener un gobierno constitucional que habían elegido democráticamente. Hay que recordar que, en Ucrania, después del derrocamiento de Yanukóvich, el uso de la lengua rusa fue prohibido.
Ante esta situación, Rusia tuvo una gran paciencia durante ocho años, pero llegó un momento en el que se hizo inevitable la opción militar, ante la declaración pública de Zelensky, de no cumplir los Acuerdos de Minsk. Finalmente, el Kremlin debió iniciar la operación militar especial, ya que la otra opción era permitir que se perpetrara un genocidio contra la población del Donbass.
– ¿Considera que la violación de un tratado internacional por parte de Ucrania, como Minsk I y Minsk II, es casus belli?
Yo sinceramente no te puedo decir si el incumplimiento de los acuerdos de Minsk 1 y 2, constituye un casus belli. Lo que sí puedo afirmar es que es un descrédito total para los gobiernos de Francia y de Alemania, que eran garantes de dichos acuerdos, ante el pueblo del Donbáss. También para Ucrania, cuyo presidente, por aquel entonces, era Petró Poroshenko, quien dijo públicamente que los acuerdos nunca habían sido pensados para ser cumplidos, sino que era una estrategia para darle tiempo a Ucrania para armarse y prepararse para esta guerra contra Rusia. Lo mismo declararon Ángela Merkel y François Hollande en reportajes televisivos.
Yo creo que esta es una mancha que difícilmente estos países puedan quitarse.
– ¿Qué le contestaría a los líderes de la mayoría de los países europeos, que señalan que si “cae” Ucrania, los rusos continuarán hasta Lisboa?
Sinceramente les contestaría que dejen de decir estupideces, porque sostener eso es una estupidez sin sentido que sólo busca justificar ante sus propios pueblos el deterioro de la calidad de vida en Europa, el fin del estado de bienestar, el incremento del costo de los alimentos, de los energéticos, el colapso de la industria europea, y todo apelando a una fantasía, a un miedo irracional por Rusia.
Aparte Europa no tiene nada que Rusia pueda querer, necesitar o desear.
– ¿A qué se debe la animadversión europea a Rusia? En la historia ¿se han dado casos de agresión rusa a Europa o es al revés?
Rusia ha librado siempre guerras defensivas, no ofensivas, y esto ha condicionado mucho la idiosincrasia y la mentalidad rusa. A menudo se recuerdan las invasiones mongolas al territorio ruso. Sin embargo, hay que decir que no fueron estas, las invasiones más terribles sufridas por Rusia. A mi modo de ver, las peores invasiones y ataques fueron los llegados desde el oeste, por motivos diversos, como ambiciones territoriales o incluso por motivaciones religiosas. Podemos recordar que el Papa Celestino III, en el siglo XI, envió a los caballeros teutónicos en una cruzada contra los cristianos ortodoxos en Rusia, siendo derrotados por el príncipe Aleksandr Nievski al frente del pueblo ruso. Otra agresión muy grave de Europa a Rusia, fue la invasión y la barbárica ocupación de Moscú por parte de la Mancomunidad Polaco-lituana al comienzo del siglo XVII, comportándose las tropas polacas como verdaderos salvajes con los moscovitas. Ni que hablar de Napoleón y de Hitler. Y fíjate que solo te estoy mencionando cuatro casos de los más graves, pero podríamos hablar horas acerca de la hostilidad y el odio de Europa hacia Rusia.
– La nueva administración norteamericana ha propuesto un plan de paz. La mayoría de los países europeos se opone y ello empodera a Ucrania, que también pone sus condiciones, como si estuvieran ganando la guerra. ¿Cuánto más debe presionar EE.UU.? o ¿EEUU podría firmar la paz en nombre de Ucrania, como lo hizo con Corea del Sur en la guerra de los ´50?
Lo cierto es que Estados Unidos hoy tiene mucho menos poder del que ostentaba en 1950, debido a esto, es que Donald Trump no logra aún imponer su agenda, e iniciar una colaboración abierta, activa y mutuamente beneficiosa con Rusia, cosa que no puede hacer mientras no se resuelva la guerra.
Yo creo que la única forma en que Trump pueda imponerse, es separándose claramente de los europeos, dejándoles absolutamente claro que no los va a acompañar en una loca aventura como la de enfrentarse a Rusia, en definitiva, que hagan lo que quieran, pero solos. Sin duda, la llave para salir de esta situación es doblegar a los europeos, especialmente a los más belicosos, que ahora mismo son los británicos y los alemanes.
– La mayoría de países europeos quieren apoderarse de los activos rusos para dárselos a Ucrania. ¿Qué significa ello para las finanzas internacionales? ¿Es un harakiri?
Sí, por supuesto que ese robo abierto y descarado de los fondos soberanos rusos significaría el colapso del sistema financiero occidental, una señal para todos los países que confían sus fondos a instituciones europeas, que los retiren inmediatamente, ya que estarían en peligro de caer en las arbitrariedades de Bruselas. Imagínate que mañana, para despojar a otro Estado de su dinero, podrían argumentar, por ejemplo, no ser lo suficientemente amigable con el lobby LGBT+ o no cumplir los “estándares democráticos” europeos, lo suficientemente bien o lo que se les ocurra, ya que se creen impunes.
– Si la guerra se prolonga, ¿qué escenarios ve para la seguridad europea y para la estabilidad global en los próximos cinco años?
Paradójicamente si la guerra se prolonga, lo que veo es un deterioro cada vez más acentuado por parte de las economías europeas, y digo paradójicamente, porque son las élites políticas globalistas de Europa las que hacen todo lo posible por prolongar el conflicto.
Por otro lado, Rusia tiene una capacidad de producción armamentística enorme, dicho esto por Mark Rutte, secretario general de la OTAN, que reconoció que la Federación Rusa está fabricando tres veces más armamento que toda la organización atlántica junta, incluido EEUU.
Por lo tanto, Europa está tomando el peor camino para sí misma, y debido a sus propios errores, va a seguir profundizando su caída en la más absoluta irrelevancia geopolítica, en un mundo multipolar, cuyo centro se ubica de forma cada vez más clara, en Eurasia, tras el liderazgo de Rusia y de China.
– ¿Cómo puede Rusia revertir la desventaja en la guerra de propaganda y recuperar credibilidad internacional?
Yo creo sinceramente que la imagen de Rusia en Occidente ha cambiado y hay una diferencia muy grande entre lo que sucedió en los primeros días de la operación militar especial, cuando el discurso era que Rusia en poco tiempo iba a ser derrotada por Ucrania, se hablaba de la guerra de Putin, de la agresión rusa y toda la habitual propaganda contra Rusia, y hoy, a casi cuatro años, el tiempo fue dando todas las respuestas y mostrando la verdad.
El Zelensky que hace cuatro años era mostrado como un héroe, hoy es visto al desnudo como un corrupto y un ladrón, con un séquito de delincuentes en Ucrania y sus cómplices en la Unión Europea, desesperados por continuar una guerra perdida, sin importar el costo en sangre ucraniana. Incluso lo ha expresado Donald Trump, con toda claridad en el Salón Oval, cuando le dijo a Zelensky que estaba jugando con la Tercera Guerra Mundial o al llamarlo dictador, por negarse a convocar a elecciones.
Por todo esto, creo que hoy, la imagen de Rusia, ya es vista de otra forma por muchos en occidente, por el mismo peso de la verdad.
– ¿Cómo influye la construcción de un mundo multipolar en el conflicto entre Rusia y Ucrania, y qué papel juega América Latina en este nuevo orden?
Yo creo que el mundo multipolar ya es una realidad que da mucho mayor peso y respeto a los países de regiones como África, el sudeste asiático, Asia central, etc., que antes, en el orden unipolar, eran totalmente subestimados.
Durante la reunión del grupo BRICS+, realizada en Kazán (Rusia) en 2024, fue abrumador el apoyo mostrado a la Federación Rusa y a su presidente, Vladímir Putin, por los países de la mayoría global, representados por mandatarios, altos funcionarios y los más importantes líderes mundiales. Estas muestras del fracaso de intentar aislar a Rusia lo podemos ver nosotros mismos en los diversos foros y conferencias en las que participamos en Moscú y otras ciudades rusas. Mientras tanto, es occidente el que se aísla y cae en la decadencia y la irrelevancia.
Respecto a nuestra región, creo que, salvo algunas pocas excepciones, en lo geopolítico, también tiene cierta irrelevancia lo cual es lamentable porque somos una región muy importante en recursos naturales, en material humano, en muchos aspectos, y creo que tenemos mucho para decir, pero desgraciadamente estamos sumidos en la irrelevancia.
Esperemos que esto pueda revertirse y podamos tener la voz que creo que nos merecemos, pero esto va a ser resultado de que puedan nacer liderazgos, que hagan realidad esto que estoy diciendo.




