El moquillo es causado por un virus similar al del sarampión humano. Afecta principalmente a los aparatos respiratorio, digestivo y, en sus fases más críticas, al sistema nervioso central.
1. Síntomas: La progresión del virus
El moquillo es un «maestro del disfraz» porque sus síntomas iniciales pueden confundirse con un resfriado común. Se desarrolla generalmente en fases:
- Fase Respiratoria y Ocular: Es la primera señal. El perro presenta fiebre, secreción nasal acuosa o purulenta, legañas abundantes en los ojos (conjuntivitis), tos y dificultad para respirar.
- Fase Digestiva: Aparecen vómitos, diarreas intensas y deshidratación, lo que debilita rápidamente el sistema inmune del animal.
- Fase Cutánea: Un síntoma muy característico es la hiperqueratosis, que consiste en el endurecimiento y agrietamiento de las almohadillas de las patas y de la trufa (nariz).
- Fase Nerviosa: Si el virus llega al cerebro, aparecen tics, espasmos musculares, ataques epilépticos e incluso parálisis. Esta fase suele dejar secuelas permanentes si el perro sobrevive.
2. Tratamiento: ¿Existe una cura?
Es fundamental ser honestos: no existe un medicamento que elimine el virus del moquillo. El tratamiento es exclusivamente de soporte.
| Tipo de Soporte | Objetivo |
| Antibióticos | Para combatir infecciones bacterianas secundarias que aprovechan la debilidad del perro. |
| Fluidoterapia | Administración de suero intravenoso para combatir la deshidratación por vómitos y diarrea. |
| Anticonvulsivos | Para controlar los espasmos y ataques en la fase neurológica. |
| Inmunomoduladores | Terapias para intentar reforzar la respuesta del propio cuerpo contra el virus. |
La supervivencia depende de la cepa del virus, la edad del perro y, sobre todo, de qué tan rápido se inicie la hospitalización.
3. La Vacunación: La única barrera real
La prevención no es una opción, es una obligación de todo dueño responsable. El moquillo es una enfermedad 100% prevenible mediante la vacunación.
- Calendario de Cachorros: La primera dosis se administra generalmente entre las 6 y 8 semanas de vida, seguida de refuerzos. Es vital no sacar al cachorro a la calle ni dejar que interactúe con otros perros hasta que el veterinario complete el ciclo de vacunación.
- Refuerzos en Adultos: La inmunidad no dura para siempre. Los refuerzos anuales o trienales (según el protocolo de tu veterinario) son esenciales para mantener los niveles de anticuerpos altos.
- Desinfección: El virus sobrevive poco tiempo en el ambiente, pero es muy contagioso a través de fluidos (estornudos, orina). Si ha habido un perro enfermo en casa, limpia con lejía o desinfectantes enzimáticos antes de introducir a otra mascota.
Nota importante: Muchos perros callejeros son portadores del virus. Si adoptas o rescatas a un animal, mantenlo en cuarentena y llévalo a revisión inmediata para realizar un test rápido de moquillo.




