La mayoría de los incidentes entre perros y niños ocurren porque los adultos malinterpretan el lenguaje corporal del perro o no supervisan la interacción adecuadamente. La supervisión es siempre la clave.
1. Nunca Dejes al Niño y al Perro Solos (La Regla de Oro)
- Acción: La interacción debe ser supervisada por un adulto responsable en todo momento, especialmente con bebés, niños pequeños (menores de 8 años) o perros que se asustan fácilmente. Un incidente puede ocurrir en cuestión de segundos.
2. Enseña a tu Hijo el Lenguaje Corporal Canino
- Acción: Educa a los niños a reconocer las señales de advertencia del perro: lamerse los labios, bostezar (señales de estrés), esconder la cola, mostrar el blanco de los ojos o gruñir. Explícales que el gruñido no es «malo»; es la forma en que el perro pide espacio antes de morder.
3. Establece una «Zona de Seguridad» para el Perro 🛡️
- Acción: El perro debe tener un lugar (una cama en una esquina tranquila, su jaula o kennel) donde el niño nunca pueda acercarse o molestarlo. Este es su refugio seguro, y debe ser respetado por toda la familia.
4. Entrena el Comando «Quieto» y «Abajo» en Situaciones de Calma
- Acción: El perro debe poder calmarse a la orden. Practica «¡Abajo!» (down) o «¡Quieto!» (stay) mientras el niño juega a cierta distancia. Esto ayuda a controlar la excitación y la sobrecarga sensorial.
5. Enseña al Niño a Respetar los Momentos Sagrados
- Acción: Los niños deben aprender que el perro no debe ser molestado cuando está comiendo, durmiendo, o masticando un juguete. La mayoría de los mordiscos a niños ocurren en estos contextos de recursos o descanso.
6. Evita el Abrazar, Besuquear y Montar 🙅
- Acción: Si bien es tentador, el perro a menudo percibe el abrazo (especialmente sobre la cabeza) como una restricción o una amenaza. Enséñale al niño a acariciar al perro en el costado o el pecho, y siempre dejar que el perro se acerque primero.
7. Haz que el Niño Participe en el Cuidado del Perro
- Acción: Involucra al niño en tareas apropiadas para su edad, como poner la comida en el cuenco (bajo supervisión), ayudar a rellenar el agua o lanzar un juguete. Esto fomenta el respeto y el vínculo positivo.
8. Evita el Juego Brusco y el Tira y Afloja Descontrolado
- Acción: El juego debe ser controlado. Evita los juegos donde el perro se excita demasiado, salta o muerde. El juego de tira y afloja debe tener reglas claras y terminar cuando el perro pierda el interés o se ponga muy intenso.
9. Controla el Entorno y el Estado Emocional
- Acción: Si el perro está estresado (ej. por una visita de muchos niños ruidosos) o si el niño está enfermo y llorando mucho, separa a los dos. Reduce la exposición en momentos de alta tensión o fatiga.
10. Evalúa a Ambos Individuos Constantemente
- Acción: Conoce las limitaciones de tu perro (si es miedoso, no lo fuerces a interactuar con un niño desconocido) y las de tu hijo (si es muy impulsivo o tiene dificultades para seguir reglas). El adulto debe ser el árbitro constante de la seguridad.




