El alcalde de Lima, Renzo Reggiardo, dijo que una comisión técnica, conformada por especialistas en infraestructura, urbanismo y vecinos de San Isidro, evaluará la viabilidad o no de la Nueva Vía Rápida Javier Prado Begonias-Sanchez Carrión. «Una vez que culmine esta información daremos cuenta qué va a pasar en sí con la obra», indicó.
La falta de “planificación” y su «voluntad de improvisación» en la gestión municipal le estaría pasando factura, advirtió el especialista en gestión pública, Martín D’Azevedo.
«Ayer convocamos a los vecinos de San Isidro. Nos dieron una serie de requerimientos y posturas en relación al viaducto Javier Prado. Hemos acordado que una comisión técnica evalúe la obra misma, la infraestructura, las dificultades que opresenta, según lo planteado por los vecinos», detalló.
«Una vez que culmine esta información daremos cuenta qué va a pasar en sí con la obra», acotó el burgomaestre
El comité tecnico, detalló Reggiardo, estará conformado por profesionales de los colegios de arquitectos, ingenieros, técnicos de Invermet y Emape, e incluso vecinos… «y si las obras son gran aporte para la ciudadanía, pues hacerlas de forma menos agresiva y traumática para los vecinos».
«La idea es que (los viaductos) se concreten, porque van a movilizar a una enorme cantidad de vecinos de la capital, pero, en armonía con vecinos que se sienten afectados por la construcción de esta infraestructura», amnifestó el alcalde de Lima.
Por su parte, el exregidor y vecino de San Isidro, Víctor Hugo Bazán, dijo que en la reunión presentaron documentos del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), Contraloría, Municipalidad de San Isidro e incluso de Invermet, para subrayar que los viaductos no solucionan el problema del tráfico en la vía rápida Javier Prado.
Indicó que los informes técnicos recomiendan una reevaluación del proyecto y advierten la ausencia de estudios clave, como impacto ambiental y vial, y microsimulación de tránsito, pese a que ya se han firmado contratos para iniciar la obra.
Asimismo, cuestionó una supuesta falta de transparencia y socialización del proyecto con los vecinos, señalando que Invermet no ha participado en reuniones informativas y que la población ha tenido que recurrir a protestas y plantones ante la falta de información oficial.
Bazán sostuvo que, por el alto costo de la obra —estimado en cerca de 500 millones de soles—, la afectación ambiental, la reducción de áreas verdes y el uso intensivo de concreto, el proyecto debe demostrar técnica y científicamente que generará una mejora real del tránsito.
Además, remarcó que los propios informes analizados señalan que los viaductos beneficiarían principalmente al transporte particular, lo que contradice la planificación urbana moderna que prioriza el transporte masivo.
En esa línea, advirtió que la propuesta es una solución “anacrónica”, ya superada en otras ciudades del mundo, y que no existe ningún documento técnico que garantice que los viaductos resolverán el congestionamiento vehicular en una vía troncal y consolidada como Javier Prado, donde además están proyectadas obras de gran alcance como las líneas 3 y 4 del Metro de Lima.
Bazán anunció que los vecinos continuarán con acciones legales y administrativas, para exigir que el proyecto sea desactivado, modificado o sustentado técnicamente con estudios serios y alternativas reales que justifiquen el uso de recursos públicos.




