Ántero Flores-Aráoz: “Asilo a Nadine fue dado por su amistad con Lula da Silva”

En un par de meses se cumplirá un año desde que la ex primera dama Nadine Heredia, condenada a 15 años de prisión por el delito de lavado de activos agravado, recibió el asilo diplomático del gobierno de Brasil, que hoy se encuentra bajo tutela de Luis Inácio Lula da Silva.

Por esa gracia diplomática, Heredia pudo evitar la cárcel, a diferencia de su esposo, el expresidente Ollanta Humala, también condenado a 15 años de prisión.

Al respecto, el expresidente del Consejo de Ministros Ántero Flores-Aráoz sostuvo que la ex primera dama fue favorecida con esta figura diplomática, contemplada en la Convención sobre Asilo Diplomático de 1954, gracias al vínculo amical y a la cercanía política e ideológica que mantuvieron ella y su esposo con el mandatario de Brasil.

En ese sentido, el exfuncionario también recordó que, al igual que Humala y Heredia, Lula da Silva también fue condenado hace unos años por el delito de lavado de activos en el marco del caso Lava Jato, el mismo por el cual la ex pareja presidencial también fue condenada el año pasado debido a que recibieron dinero ilegal proveniente de la empresa constructora Odebrecht.

“No nos olvidemos de que todos los temas diplomáticos no son muy céleres, normalmente demoran más de lo que uno cree, y más cuando hay una connotación, como en el caso que estamos tratando, que es una connotación política. No olvidemos que el señor Lula da Silva dio el asilo a la señora Nadine (Heredia) porque la conocía y era amigo también de Ollanta Humala; entonces, había un trasfondo también político”, dijo al respecto el expremier en diálogo con EXPRESO.

El expremier reconoció la existencia de una aparente contradicción en los parámetros de aplicación de lo estipulado en la Convención sobre Asilo Diplomático.

Esto se percibe en los artículos III y IV de la referida norma, debido a que, mientras el primero prohíbe otorgar el asilo diplomático a quienes se encuentren procesados o condenados por delitos comunes, como el caso de Heredia, el segundo deja ese criterio a interpretación del país asilante.

“Aparentemente contradictorio. No nos olvidemos de que en los países donde hay gobiernos dictatoriales, fuera del sistema democrático o fuera de la institucionalidad legal del país, también hay sentencias condenatorias no necesariamente justas. El hecho de que haya una condena judicial no te garantiza que sea de excelente calidad, porque muchas veces, cuando hay dictaduras, las dictaduras someten también a los poderes judiciales, y los poderes judiciales, lamentablemente, hacen en dictaduras lo que les ordena el gobierno que está en el poder”, sostuvo Ántero Flores-Aráoz.

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