El renacer de los ‘imperios’: Turquía y Arabia Saudí compiten por la influencia regional

En el corazón de Oriente Medio, la lucha por el poder ha dado un giro. Dos potencias, Turquía y Arabia Saudí, compiten por el liderazgo regional. Ambas, con ambiciones que recuerdan a sus antiguos imperios, buscan llenar el vacío de poder dejado por la retirada de Estados Unidos. Este informe examina las razones de esta rivalidad. Explora las estrategias que usan y las consecuencias que esto tiene para la región.


Turquía: El neootomanismo y la aspiración al liderazgo

Bajo el liderazgo de Recep Tayyip Erdogan, Turquía ha adoptado una política exterior más asertiva. Esta política, a menudo llamada neootomanismo, busca restaurar la influencia turca en las antiguas tierras del Imperio Otomano. Desde los Balcanes hasta África, Turquía ha usado una combinación de poder blando y duro.

En Siria y Libia, Turquía ha intervenido militarmente para apoyar a los gobiernos que se alinean con sus intereses. En el Mediterráneo Oriental, ha desafiado a Grecia y Chipre por los derechos de exploración de gas y petróleo. .

La estrategia de Turquía no es solo militar. Ha usado su poder blando a través de la ayuda humanitaria, las inversiones y las series de televisión. También ha financiado la construcción de mezquitas. Esto ha fortalecido su influencia en las comunidades musulmanas de todo el mundo.

«Turquía se ve a sí misma como una potencia independiente, una que no se subordina a Occidente. Busca un rol de liderazgo en el mundo musulmán», asegura un informe del Council on Foreign Relations.


Arabia Saudí: La modernización y la consolidación del poder

Arabia Saudí, bajo la dirección de su príncipe heredero Mohammed bin Salman (MBS), también ha cambiado. En el pasado, su política exterior era conservadora. Se centraba en mantener la estabilidad. Ahora, MBS ha adoptado un enfoque más agresivo y nacionalista. Su objetivo es consolidar el poder en la región. Y modernizar la economía de Arabia Saudí, haciéndola menos dependiente del petróleo.

El reino ha intervenido en la guerra de Yemen. La idea era evitar el ascenso de los rebeldes hutíes, respaldados por Irán. También ha usado su poder financiero. Ha invertido en África y Asia para asegurar su influencia económica. Recientemente, ha normalizado las relaciones con Israel. Con esto busca crear una coalición contra Irán.

«El ascenso de MBS ha hecho que la política exterior saudí sea más audaz», afirma un analista del International Crisis Group. «El reino ya no se esconde detrás de la diplomacia. Ahora, usa su poder financiero y militar para promover sus intereses».


La rivalidad: De la guerra de Siria a la de los drones

La rivalidad entre Turquía y Arabia Saudí se manifiesta de varias maneras:

  • Siria y Libia: Ambos países han apoyado a facciones rivales. Turquía ha apoyado a los rebeldes. Arabia Saudí ha apoyado al régimen de Al-Asad en Siria. En Libia, han apoyado a los gobiernos rivales.
  • Economía: Los dos compiten por inversiones y mercados en África y Asia.
  • Ideología: Turquía promueve una ideología islamista moderada, mientras que Arabia Saudí promueve un islam conservador.

El futuro de Oriente Medio estará marcado por la competencia entre estas dos potencias. La retirada de EE. UU. ha creado un vacío de poder. Este vacío será llenado por Turquía y Arabia Saudí. Esto podría conducir a una mayor inestabilidad.

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