Por Óscar Valdés Dancuart
La Policía Nacional del Perú (PNP) es la institución del Estado más cercana a la población y siempre ha gozado de su apoyo y cariño.
La PNP ha tenido y tiene la responsabilidad de mantener el orden interno y el orden público que incluyen la seguridad de los ciudadanos y la lucha frontal contra el crimen organizado, como el narcotráfico, la trata de personas, la minería ilegal, entre otros. Sin embargo, debido a la desatención del Estado no tiene la capacidad instalada para cumplir su función y se ha visto sobrepasada por la delincuencia.
El Sistema de Justicia, a través del Ministerio Público, Poder Judicial y el Sistema Penitenciario, debe complementar, con sus denuncias y sentencias, el trabajo de la Policía, de manera oportuna e incorruptible.
A lo largo de sus años de existencia, a la PNP se le ha ido ampliando sus responsabilidades y motivando la creación de elementos especializados por doquier, desnaturalizando y haciéndola inoperativa para cumplir sus principales misiones. Por ello, es necesario que empecemos a analizar cuáles son esas funciones que podrían ser cumplidas por otras instituciones sin quitarles sus principales responsabilidades. Una tarea que podría ser cumplida a cabalidad por los municipios, a través del Serenazgo, sería el control del tránsito, en todas las ciudades del país, perfectamente complementado con la instalación de semáforos inteligentes y cámaras de vigilancia para sancionar, de manera digital, a los infractores, como ya se ha venido haciendo eficazmente en algunos distritos limeños. Igualmente, podríamos añadirles el control de tránsito en las carreteras dejando a la Policía las patrullas móviles para operativos de identificación de los ciudadanos, a lo largo y ancho del territorio nacional. De este modo, la PNP podría incorporar a los
efectivos de tránsito y de control de carreteras, que no son pocos a nivel nacional, a la lucha contra la inseguridad ciudadana. Otras tareas que podrían ser relevadas a la institución policial sería la relacionada a la Policía de Turismo. Esta obligación sería cumplida por los municipios en coordinación con los gobiernos regionales que tienen a su cargo las dependencias descentralizadas del ministerio de Comercio Exterior y Turismo con elementos preparados especialmente para incrementar el turismo y utilizar parte de su inútil burocracia en labores efectivas.
Asimismo, es una tarea pendiente dar los primeros pasos para constituir, como en otros países del mundo, la Policía Municipal con las mismas facultades de la fuerza policial (uso de armas letales) que contribuyan inicialmente en áreas piloto en la lucha contra la delincuencia, para tal cometido, el Parlamento debería legislar al respecto. Por consiguiente, al disminuirle responsabilidades a la PNP se podría contar con más efectivos para cumplir eficientemente en su lucha contra la inseguridad ciudadana. Tanto los municipios como los gobiernos regionales deberán preparar, a través de sus escuelas de Serenazgo y dependencias encargadas, a todo el personal para que cumplan correctamente estas funciones y con una formación moral que impida actos de corrupción.
También debemos solucionar el problema de incapacidad instalada, constituyendo una Policía Municipal para que complemente el trabajo de la PNP. Previamente, el Congreso deberá estructurar el marco legal para tal fin.
Igualmente, es prioritario mejorar la logística. La Contraloría General de la República ha detectado graves deficiencias en 466 comisarías en todo el Perú. Techos colapsados, radios sin baterías y chalecos de hace 28 años de antigüedad. Es inaudito que los policías asuman los costos operativos para trabajar mínimamente. Mientras, el ministerio del Interior sólo ha ejecutado el 52 % de su presupuesto.
Y para colmo de males nuestra PNP no dispone de tecnología para extraer datos de celulares incautados a los delincuentes. El Ministerio Público ha denunciado que, debido a la carencia, la Policía puede tardarse hasta un año en revisar y extraer los datos de los dispositivos confiscados, lo que retrasa los procesos judiciales y la emisión de sentencias.
Presidente José Jerí, el combate a la inseguridad y el mejoramiento de la PNP no surtirán efecto asumiendo el histriónico papel de sherif ante las cámaras, ni generando contenidos mediáticos en las redes sociales. Su función como mandatario debe ser involucrarse en transformar a la Policía, aplicar un enfoque multisectorial -en el que los ciudadanos tengan representatividad- y se fiscalice al actuar policial.
En sus manos está impulsar el cambio. ¡Sólo los resultados y el tiempo dirán si es que usted no lo quiso hacer o fue incapaz!
(*) Expresidente del Consejo de Ministros




