Erling Haaland realizó una clase magistral de defensa para ayudar al Manchester City a asegurar una gran victoria sobre Newcastle.
Después del pitido final y de que los aficionados se pusieran de pie para aplaudir, el delantero noruego saludó a la multitud rugiente antes de señalar su lazo de pelo azul cielo y mostrar una amplia sonrisa.
El pequeño pero poderoso gesto provocó otro frenesí entre los seguidores, y muchos lo interpretaron como un símbolo de su conexión con el club y sus colores.
Haaland, que luchó sin descanso durante todo el partido, ya fue elogiado por su duelo físico y su ritmo de trabajo.
Pero fue ese momento emotivo y alegre el que realmente selló la noche.
Las redes sociales rápidamente se llenaron de reacciones. Un fan escribió: «Él entiende lo que significa vestir azul cielo», mientras que otro agregó: «Ese es nuestro vikingo para siempre».
Para los fanáticos del City, fue un recordatorio de que Haaland se siente como en casa.




