Con objetivo de consolidar sus capacidades defensivas y de disuasión a la presión militar de China, el Ministerio de Defensa Nacional de Taiwán informó que el país está aumentando la producción de sistemas no tripulados aéreos y marítimos a ser empleados por las Fuerzas Armadas a fin repeler potenciales ataques militares del Ejército Popular de Liberación. Taiwán planea la fabricación local de drones para equipar a sus Fuerzas Armadas y con prospectiva de ampliar su participación industrial en el mercado internacional.
Basada en la estrategia estadounidense “paisaje infernal” (“Hellscape”), la cual describe un escenario operativo de saturación a través del uso de drones, misiles y piezas de artillería para repeler a la fuerza enemiga, Taiwán proyecta emplear enjambres de sistemas no tripulados –a la par del despliegue de misiles y artillería– para localizar y atacar a fuerzas enemigas que se aproximan a la isla; asimismo, prevé la movilización dinámica de las Fuerzas Armadas para evitar su intercepción por fuerzas chinas.
La producción y adquisición de drones resulta fundamental para fortalecer la estructura de defensa de Taiwán frente a las amenazas militares de China entorno a la isla y la región. Desde el campo operativo, autoridades taiwanesas afirman que la experiencia ucraniana en el uso de drones en el campo de batalla sirve como sustento al enfoque de defensa del país frente al escenario de amenazas militares regional. Es menester recordar que Ucrania dispone de tecnologías FPV (First-Person View), drones de menores dimensiones que destacan en el campo militar por su maniobrabilidad y capacidad de emplazar cargas explosivas.
En respuesta al contexto productivo, el Gobierno de Taiwán busca invertir en las capacidades industriales del país para establecer un nodo de fabricación de drones, proyectando la producción de 100.000 unidades por mes para el año 2030, tal y como confirman diversos medios. El Gobierno ha presentado una propuesta de inversión presupuestaria de US$ 6.600 millones en un plazo de cinco años para la adquisición de 1.446 drones de vigilancia costera, 208.000 drones de ataque costero y 1.320 embarcaciones no tripuladas de ataque, como informa Taiwan News.
Dicha propuesta fue argumentada en contra por partidos de la oposición, quienes refieren a nuevas iniciativas enfocadas en potenciar la producción nacional de los sistemas. En esta línea de discusión, el Ministerio de Defensa anunció en julio de 2025 la intención de adquirir cerca de 50.000 sistemas no tripulados entre 2026 y 2027, con énfasis en su fabricación local; como se informó previamente, la licitación indica que los sistemas no tripulados “[…] no podrán contener componentes de origen chino, al igual que empresas del Gigante Asiático no podrán participar en la licitación”, agregando que “[…] todo el ensamblaje y fabricación de los componentes debe realizarse local, dando prioridad a componentes producidos localmente.”
Capacidad productiva de drones de Taiwán
Este objetivo no solo responde a la capacidad de autosuficiencia productiva de Taiwán frente a la industria de drones de China, sino también a su potencial como referente en la fabricación de drones en el mercado internacional. Durante el primer trimestre del año en curso, las exportaciones de drones significaron US$115 millones, valor que superó el total exportado en el 2025. Como se cita en Taiwan News, un conglomerado de 267 firmas taiwaneses cuentan con las capacidades industriales de la cadena de suministro y producción de drones, incluyendo sistemas operativos y componentes claves.
Capacidades de defensa de Taiwán
Como parte de dicha estrategia, Taiwán procura fortalecer sus capacidades defensivas a partir de nuevas adquisiciones y desarrollos nacionales. Más recientemente, se informó acerca del misil hipersónico “Qingtian” de desarrollo local, cuya producción en serie iniciaría en el corto plazo; el sistema podría alcanzar velocidades entre Mach 3 y Mach 5 y comprender un alcance de entre 1.200 y 2.000 kilómetros, aumentando las capacidades de ataque de largo alcance de las Fuerzas Armadas de Taiwán.
Asimismo, durante el año en curso, Taiwán amplió su flota de sistemas misilísticos con la compra de lanzacohetes HIMARS y misiles antibuque a Estados Unidos. En materia de drones, el país receptó sus primeros sistemas MQ-9B Sea Guardian para reforzar sus capacidades de vigilancia, inteligencia y reconocimiento, y con capacidad de participar en operaciones contra objetivos navales, terrestres y submarinos. La iniciativa taiwanesa de producción de drones cobra relevancia atento a la estrategia de presión militar de China entorno a la isla y respecto de su proyección de poder en la región.




