Por Manuel Merino de Lama / Noviembre de 2020 en Perú: sucesión constitucional, protesta social y crisis de legitimidad

Por Manuel Merino De Lama

«Todo tiene su final, nada dura para siempre». Esta conocida frase de la salsa de los años 70, interpretada por Héctor Lavoe y Willie Colón, parece escrita para el momento político que hoy vive el Perú. El tiempo, una vez más, ha puesto las cosas en su lugar: La condena a 14 años de prisión contra el ex jefe de Estado Martín Alberto Vizcarra Cornejo confirma, de manera contundente, que su vacancia presidencial en noviembre de 2020 fue legítima, legal y justa.

La sentencia, dictada por haber recibido sobornos de contratistas cuando era presidente regional de Moquegua, y su inmediato traslado al penal de Barbadillo, no solo sancionan un hecho delictivo; también reivindican la decisión que, el 9 de noviembre de 2020, tomó el Congreso de la República al declarar la vacancia de la Presidencia por incapacidad moral. Hoy queda claro que los 105 congresistas que respaldaron esa medida no se dejaron llevar por un capricho político ni urdieron un Golpe de Estado civil, como se repitió machaconamente entonces, sino que actuaron frente a graves indicios de corrupción que ahora la justicia ha confirmado.

Sin embargo, aquella sucesión constitucional fue atacada con dureza, sectores políticos afines a Vizcarra, sus socios, allegados y seguidores, con el apoyo de gran parte de los medios de comunicación, construyeron el relato de que el nuevo gobierno y el gabinete presidido por Ántero Flores Aráoz Esparza eran “usurpadores” movidos por una supuesta “angurria de poder” y por una repartija entre grupos interesados. Desde la prensa y las redes sociales se azuzaron protestas que derivaron en enfrentamientos con la Policía Nacional, daños a la propiedad pública y privada, cierre de comercios y un clima de violencia y zozobra que terminó forzando la renuncia del presidente Manuel Merino De Lama y de su gabinete el 15 de noviembre de 2020, pese a que la sucesión se había realizado siguiendo al pie de la letra el procedimiento constitucional.

Un episodio que simboliza ese clima fue la participación del fundador del Partido Morado, Julio Guzmán Cárdenas, captado en televisión encapuchado, lanzando objetos contra las fuerzas del orden, comportándose como un agitador más y no como un líder político responsable. Paradójicamente, tras la caída del gobierno de Merino, el Congreso eligió como presidente del Parlamento y por tanto nuevo jefe de Estado a Francisco Sagasti Hochhausler, vocero de la bancada morada y subalterno político de Guzmán, cuyo partido había votado en bloque contra la vacancia de Vizcarra por considerarla apresurada e inconstitucional.

La llegada de Sagasti al sillón de Pizarro reveló la enorme incoherencia del Partido Morado: Quienes denunciaban un gobierno “impostor” terminaron ejerciendo el poder sin plantear la restitución de Vizcarra, al que decían defender. La historia, con la condena del exmandatario, deja al descubierto aquellas contradicciones y pone en evidencia una ética política elástica, cuando no abiertamente oportunista.

En lo particular, espero que los medios de comunicación, sus periodistas y opinologos, se rectifiquen públicamente sobre las ofensas, diatribas, infamias, humillaciones y difamación que fuimos víctimas. ¡La rectitud, se empieza por casa!.

Volviendo, al tema de Vizcarra Cornejo, este personaje le hizo inimaginables daños al país y a la sociedad peruana, la polarizó, usufructuó políticamente del confinamiento de la Pandemia, con sus largas e interminables intervenciones televisivas diarias, ayudado por sus ministros «pulpines» para practicar en estricta actividad política y no buscar soluciones oportunas, reales y efectivas, a la raíz de la urgencia, pues desaparecería la fidelidad televisiva de sus potenciales electores.

Esto último, encajaría con exactitud milimétrica, cuando clandestina e irregularmente se vacunó en primer orden, demostrando su desdén por el sufrimiento popular y su sueño por inmunizarse prontamente.

Asimismo, convirtió el despacho presidencial en una especie de madriguera, donde el personal administrativo hacía y deshacía en pro de sus apetitos personales, al margen de las genuinas autoridades que por ley, les correspondía ejercerlas; no supo poner a buen recaudo su intimidad, a la del cargo de mandatario, al no delimitar sus líos amorosos y sus vínculos con la superchería, a las de las responsabilidades de su alta magistratura.

Usó y abusó de su poder para enemistar a los poderes públicos y otras instituciones para tener injerencias en estos, a través de «topos» con el ánimo del control absoluto del país, seguramente para librarse de sus fechorías.

Continúa perjudicando al Perú, mintiendo reiteradamente y haciendo creer que está en plena carrera electoral presidencial a través de su hermano Mario Vizcarra, no obstante, de su sentencia condenatoria, de su inhabilitación política y de otras carpetas fiscales abiertas.

¿Qué busca Vizcarra Cornejo enrarecer la campaña y los comicios electorales, con la muletilla del perseguido político?

Vizcarra, no puede jamás ser subestimado, ha sembrado perversión en distintas áreas del escenario nacional, sus esbirros estarán al acecho para torcer la realidad de los hechos, desinformando, desviando la atención pública y en forma deliberada dividir la opinión nacional.

¡Vizcarra siempre fue, primero él, segundo él y siempre él!

Para muestra un botón, en plena Pandemia, cuando fue a Arequipa, supuestamente a inspeccionar el Hospital Honorio Delgado, una pobre mujer, Celia Capira, que no pudo conversar con él, en el nosocomio, en su creencia que su angustia, desesperación, impotencia y fuerza de voluntad por un familiar que agonizaba, iba poder superar la velocidad del auto presidencial, corrió detrás del vehículo, con la esperanza de alcanzarlo, atravesó varias cuadras, ya agotada por el cansancio, cayó al piso y se desmoronó a gritar, a aullar y entrar en llanto, su desgracia. El auto presidencial, nunca se detuvo, menos el que era gobernante expresó algún gesto de disculpa, de solidaridad; menos, ¡un acto de humanidad! ¡Adelante!

(*) Expresidente Constitucional de la República.

MÁS LEÍDAS DE LA SEMANA

Por Antero Flores-Araoz / No perder la esperanza

Por Antero Flores-Araoz Hacen pocos días un buen amigo me...

Domina las videollamadas con Zoom y Google Meet: Trucos para lucir profesional

En 2026, la videollamada sigue siendo nuestra principal sala...

Hiperhidrosis: la solución definitiva para la sudoración excesiva sin recurrir a inyecciones

Si la sudoración excesiva, conocida médicamente como Hiperhidrosis, limita...

TENDENCIA

spot_img

ARTÍCULOS RELACIONADOS

Categorías Populares

spot_imgspot_img