En medio de las nuevas sanciones anunciadas por Estados Unidos a Cuba para ejercer presión y bloquear activos de la familia Castro, así como de empresas clave de los sectores del níquel y el petróleo, el secretario de Estado, Marco Rubio, ofreció contundentes declaraciones. De acuerdo con Rubio, Nicolás Maduro se robó petróleo de Venezuela para entregárselo al régimen cubano.
Asimismo, señaló que el traspaso de crudo venezolano hacia la isla se gestionó a través de funcionarios que comerciaban el hidrocarburo a cambio de dinero en efectivo para «enriquecer sus bolsillos».
En una entrevista concedida a la cadena Fox News, el secretario de Estado de Estados Unidos sostuvo que Nicolás Maduro estaba “robando el petróleo del pueblo de Venezuela y entregándoselo gratis a Cuba».
«Cuba recibía ese petróleo y no lo utilizaba para beneficiar al pueblo cubano. Vendían la mayor parte de ese petróleo a cambio de dinero en efectivo, y ese dinero iba a parar a sus bolsillos”, declaró Rubio al comentarista Brian Kilmeade durante la transmisión.
En ese sentido, Marco Rubio insistió en que la serie de cortes de electricidad que afectan a la población en Cuba no tienen relación con las medidas de Washington, sino con la mala gestión de los funcionarios de la isla.
“Estos apagones no son algo nuevo; llevan cinco o siete años padeciéndolos. ¿Saben por qué? Porque su sistema no funciona, simplemente no sirve. Tienen equipos de las décadas de 1940 y 1950, y no los han renovado ni han invertido en ellos en absoluto, porque el modelo económico no funciona”, afirmó el funcionario.
Ante las declaraciones de las autoridades estadounidenses, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, negó las acusaciones de corrupción y sostuvo que Estados Unidos libra una «guerra psicológica» y mantiene un «bloqueo energético» contra el pueblo cubano.
De acuerdo con Marco Rubio, la solución para una eventual normalización de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba se encuentra estipulada en la propia legislación federal que instauró el embargo económico.
«A menos que exista una democracia funcional, o al menos se den pasos hacia una democracia funcional. Así que, en muchos sentidos, la política hacia Cuba no se rige simplemente por los deseos de una administración; está regida por la ley”, concluyó Rubio.




